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viernes, 1 de enero de 2021

NAVEGACIÓN POR EL MEDITERRÁNEO ESPAÑOL, PUERTO DE MENORCA, AÑO 1811.

GENTES, COSTUMBRES, TRADICIONES, HISTORIAS, FOLCLORE, PATRIMONIOS Y PAISAJES DEL MAR DE LAS PROVINCIAS MARÍTIMAS DE ESPAÑA.

Por: JUAN E. PRADES BEL, autor de los proyectos: "Crónicas históricas"; "Recordar también es vivir"; "Historias del Mar"; “Espigolant cultura: taller de historia, memorias, crónicas, patrimonios, humanidades,..."; y otras historias.

"EMBARCACIONES QUE ENTRARON EN EL PUERTO DE MENORCA DESDE EL 13 DE OCTUBRE DE 1811 HASTA EL 18 DEL MISMO MES".

Escribe: JUAN EMILIO PRADES BEL.

TEMÁTICA: Este artículo, es un fondo documental histórico, que tiene el objetivo de aportar una visión retrospectiva sobre el tráfico marítimo por el mar Balear a inicios del siglo XIX, aproximándonos a los tiempos en que los corsarios todavía surcaban por este mar, y a las relaciones comerciales y económicas, envueltas en conflictos e intereses de soberanía y el dominio imperativo del mar y las rutas comerciales entre el norte de África, el Levante español y las islas Baleares .    

EXPOSICIÓN DOCUMENTAL: Bosquejo del tráfico naval entrado en el puerto de Menorca entre el 13 de octubre de 1811, y el 18 del mismo mes.

- Fuente documental: Diario de Palma. 10/11/1811, página 3. Textos:

- AÑO 1811: "MENORCA.= Embarcaciones que han entrado en este puerto)de Menorca) desde 13 de octubre de 1811 hasta 18 del mismo mes.

Día 13 (de octubre de 1811): De San Feliu, el canario del patrón Jayme Prunera, catalán, con bacalao, cáñamo y otros efectos.

Día 15 (de octubre de 1811): De Bona; el laúd corsario del capitán D. Francisco Barceló, menorquín.

Dia 16 (de octubre de 1811): 

- De ídem (Bona), el bergantín de guerra ingles del mando del capitán Sr. Smit, conduciendo los buques siguientes: la polacra-bergantín del patrón Jayme Moysi, menorquín, con ganado y trigo; el bergantín del patrón Antonio Triay, menorquín, con idem (ganado y trigo); la fragata del patrón-Francisco Sabater menorquín, con idem. (ganado y trigo).

 -De las costas de Cataluña el navío de guerra inglés del mando del capitán Sr. Jhon Halliday.

- De Palma la xábega del patrón Jayme Alemany, mallorquín.

- De Alicante, Palma y su costa el xabeque del patrón Juan Burrut, ibizenco, con algodón, azúcar y otros efectos.

- De Palermo la xábega del patrón Francisco Orfila, menorquín, con aceyte y legumbres.

- De Mataró el laúd corsario del capitán D. Agustín Miralles, catalán.

Dia 17 (de octubre de 1811):

- De ídem (Mataró) el laúd corsario del capitán D. Antonio Gomila.

- De Palermo el xabeque del patrón Pedro Antonio Fronti, menorquín, con aceyte y legumbres.

- De Cállery la goleta de guerra inglesa del mando del capitán Sr. John Osborn.

Día 18 (de octubre de 1811): 

- De Palma la bombarda del patrón Joseph Antonio Orgiles, catalán, con cueros y suela.

- De Villanueva la xábega del patrón Gerónimo de la Torre, menorquín, con vino y otros efectos."

ADDENDA: ADICIONES Y COMPLEMENTOS SOBRE LAS TEMÁTICAS Y MOTIVOS REFERIDOS EN EL ARTÍCULO. (POR JUAN E. PRADES):

LOS 11 TIPOS Y CLASES DE BARCOS REFERIDOS EN LA CRÓNICA: xábega, polacra-bergantín, bergantín, laúd, fragata, xabeque, goleta de guerra, bombarda, navío de guerra, canario, bergantín de guerra.

PUERTO DE BONA EN ARGELIA: De Bona se importaba hacia Menorca, trigo y ganado. La antigua Bona en la actualidad es la ciudad de  Annaba (Argelia) (antes conocida como Bona o Bône en francés) es una ciudad argelina, y es la capital de la provincia de su mismo nombre, situada en la costa mediterránea, cerca del río Seibús y de la frontera con Túnez. En 2004 se calculaba que su población era de 235.100 habitantes. Bona fue fundada, aproximadamente, en donde antiguamente se emplazaba la ciudad romana de Hippo Regius (Hipona). Fue sede de la diócesis de san Agustín y en el año 393, fue sitio de un importante sínodo eclesiástico, que estableció el canon del Nuevo Testamento. entre los siglos XVI y XIX, su gran puerto atrajo a los piratas berberiscos.

LA MENORCA INGLESA: En el siglo XVIII la historia de Menorca fue realmente convulsa. Pasó de manos de los ingleses a las de los franceses y posteriormente a las de los franco-españoles. Hasta los primeros años del siglo XIX no volvió a manos españolas. En la Guerra de Sucesión al trono de España, Menorca se inclinó por el Archiduque Carlos, a pesar de la oposición de una importante parte de los ciudadanos partidarios de Felipe V encabezados por el general Dávila. Los partidarios de Felipe V no pudieron resistir el ataque de la escuadra inglesa mandada por el general Laeke y, en septiembre de 1708, Menorca fue conquistada por los ingleses. Por el Tratado de Utrech de 1713, Felipe V cedió Menorca a Gran Bretaña, iniciando la primera época inglesa, dominio que permanecería hasta 1756. En 1756 fue conquistada por los franceses bajo el mando del duque de Richelieu y, siete años después, por el Tratado de París de 1763, fue devuelta a Gran Bretaña. Esta segunda etapa inglesa duró hasta 1782, año en el que fueron expulsados por las tropas franco-españolas mandadas por el general Crillón. De 1798 a 1802 la isla fue de nuevo fue ocupada por los ingleses y, tras el Tratado de Amiens, fue definitivamente entregada a España. Durante la dominación inglesa el gobernador Kane trasladó la capital a Mahón y Menorca vivió, sobre todo la nueva capital, su mejor época por la expansión comercial que supuso la presencia en su puerto de la armada inglesa y de los barcos corsarios de pabellón inglés.

 

Plano de Menorca de 1756.

Xabeque Tartar





viernes, 25 de diciembre de 2020

PUNTA DEL FARO DE SABINAL.

GENTES, COSTUMBRES, FOLKCLORE, TRADICIONES, HISTORIAS, PATRIMONIOS Y PAISAJES DE LAS PROVINCIAS MARÍTIMAS DE ESPAÑA:

EN HOMENAJE A MI TIERRA Y A MI PAÍS....

Por: JUAN E. PRADES BEL, autor de los proyectos: "RECORDAR TAMBIÉN ES VIVIR"; HISTORIAS DEL MAR; “ESPIGOLANT CULTURA: Taller de historia, memorias, crónicas, patrimonios y humanidades"; y otros. 

"AÑO 1918: EL HUNDIMIENTO DE LA GOLETA ITALIANA SANTA TERESA Y DE LA GOLETA FRANCESA ALMIRAL LAFONT, AMBAS FRENTE AL FARO DE SABINAL, POR SENDOS ATAQUES DEL SUBMARINO UB-50".

Escribe: JUAN EMILIO PRADES BEL. ("Las historias escritas que me acompañan, me ayudan a pensar, a imaginar, a vivir, y a experimentar un mundo de vidas muy diferentes a la mía". J.E.P.B.). 

PATRIMONIO HISTÓRICO INVENTARIO, PECIOS DE LA GOLETA ITALIANA SANTA TERESA Y LA GOLETA FRANCESA ALMIRAL LAFONT (Por Juan E. Prades): Los buques hundidos son patrimonio histórico, y cuentan con protección jurídica por la Ley 16/1985 de 25 de junio del Patrimonio Histórico Español.

TEMÁTICA: Este artículo de divulgación histórica trata sobre el hundimiento de dos barcos en la costa de Almería torpedeados y hundidos por los submarinos a unas 5 millas de la costa frente al faro de Punta Sabinal en el extremo suroccidental de la costa de Almería, entre Roquetas de Mar y El Ejido (Almería).

INTRODUCCIÓN: La Primera Guerra Mundial, anteriormente llamada la Gran Guerra, fue una confrontación bélica centrada en Europa que empezó el 28 de julio de 1914 y finalizó el 11 de noviembre de 1918, cuando Alemania aceptó las condiciones del armisticio.  Este artículo pretende recuperar la memoria y poner en valor esta historia del mar, el rastro de unos hechos, la identidad, la relación, los pasajes y acontecimientos ocurridos en las cercanías de las costas españolas, el vecindario de los pueblos costeros fueron testimonios directos pasivos de lo vivido en estas aguas del Golfo de Valencia durante la Primera Guerra Mundial (1914-1918).

LA NAVEGACIÓN: La costa mediterránea de la Península Ibérica y las islas Baleares, fueron muy utilizadas sus aguas litorales por los barcos mercantes aliados durante la 1ª Guerra Mundial como ruta de tránsito, dada la neutralidad española durante dicha contienda los buques mercantes podían refugiarse y salvarse entrando en nuestras aguas a menos de tres millas de distancia desde la costa hacía altamar, los comandantes de los submarinos alemanes incluían estas rutas de tránsito cercanas a las costas mediterráneas españolas y del mar Balear como uno de los puntos principales de caza de buques enemigos.

LOS HUNDIMIENTOS DE LAS GOLETAS ALMIRAL LAFONT Y SANTA TERESA EL DÍA 25 DE MAYO DE 1918. EN LA PRENSA:

La Época (Madrid. 1849). 27/5/1918, n.º 24.287, página 1. 

LA GUERRA EN EL MAR. LOS SUBMARINOS EN EL MEDITERRÁNEO. UN VELERO FRANCÉS Y OTRO ITALIANO, HUNDIDOS. ALMERÍA 26.= Esta tarde llegaron a Almería tres botes, tripulados por náufragos de las dotaciones de dos veleros, uno francés y otro italiano, hundidos por un submarino, durante la madrugada anterior, frente a Punta Sabinal, y a cinco millas de la costa.

- La goleta italiana llamábase Santa Teresa; desplazaba 257 toneladas, y llevaba cargamento de plomo de Málaga a Génova. Estaba matriculada en Torre di Greco, y su capitán se llama Sposaro.

- La goleta francesa, Almirante Lafont, conducía grano y lino; procedía de Dakar, y se dirigía a Marsella. Se espera la llegada de más náufragos. 

ADDENDA: ADICIONES Y COMPLEMENTOS SOBRE LAS TEMÁTICAS Y MOTIVOS REFERIDOS EN EL ARTÍCULO. (POR JUAN E. PRADES):

BIBLIOGRAFIA, WEBGRAFÍA Y FUENTES DOCUMENTALES:

ARCHIVO FOTO-IMAGEN: GOLETAS VARADAS.



domingo, 19 de abril de 2020

CUBA.


HISTORIAS DEL MAR: LOS PIRATAS DEL CARIBE.
Juan E. Prades
PIRATAS: Francis Drake, Roberto Baal, Benito Soto Aboal, Black Caesar, Henri Caesar, Pedro Gilbert, Mansel, Alcantra, Diabolito, Jean Lafitte, Louis-Michel Aury, Ole Pete, Jaques de Sores, cabeza de perro, Henry Morgan llamado Rey de los mares del Caribe, ...
LOS PERROS DEL MAR:
Los perros del mar (en inglés: Sea Dogs) fue el nombre con los que eran conocidos en la época de Isabel I de Inglaterra un grupo de aventureros y comerciantes ingleses que practicaron la piratería y el corso. Estuvieron activos desde 1560 hasta 1605. En la década de 1560, John Hawkins fue el líder de los perros del mar y se dedicó principalmente a realizar ataques contra barcos españoles en el Caribe. Los perros del mar también participaron en el comercio de esclavos desde África. Sir Francis Drake fue también un miembro de los perros del mar y participó en los ataques contra los convoyes españoles en la costa del Pacífico, en lo que hoy en día es San Francisco. Otros perros del mar fueron Walter Raleigh y Martin Frobisher. Después de 1604, cuando se acordó la paz con España, muchos perros del mar continuaron sus actividades de piratería encontrando empleo en los Estados de Berbería, dando lugar a la piratería anglo-turca, para vergüenza de la Corona inglesa.

ADDENDA, ADICIONES Y COMPLEMENTOS SOBRE LAS TEMÁTICAS Y MOTIVOS REFERIDOS EN EL ARTÍCULO. (POR JUAN EMILIO PRADES):

BIBLIOGRAFIA, WEBGRAFÍA Y FUENTES DOCUMENTALES:

ARCHIVO FOTO-IMAGEN: 

Imágenes cedidas por J. E. Prades Bel.

viernes, 10 de abril de 2020

DOROTHY DUFF (2º artículo)


GENTES, COSTUMBRES, FOLKCLORE, TRADICIONES, HISTORIAS, PATRIMONIOS Y PAISAJES MEDITERRÁNEOS DEL GOLFO DE VALENCIA Y DEL MAR BALEAR:

EN HOMENAJE A MI TIERRA Y A MI PAÍS....

RECORDAR TAMBIÉN ES VIVIR...

Por: JUAN E. PRADES BEL, autor del proyecto: “ESPIGOLANT CULTURA”: Taller de historia, memorias, crónicas, patrimonios y humanidades.

(Temáticas): HISTORIA NAVAL/ HISTORIAS DEL MAR/ PATRIMONIO HISTÓRICO/ WORLD WAR I.

"LA GOLETA DE NUEVA ESCOCIA LLAMADA “DOROTHY DUFF” FUE HUNDIDA EN 1917 EN EL GOLFO DE VALENCIA POR EL UNTERSEEBOOT U-34 DE LA KAISERLICHE MARINE".

Escribe: JUAN EMILIO PRADES BEL.

INTRODUCCIÓN: Las aguas litorales de la costa mediterránea de la Península Ibérica y las islas Baleares, fueron muy utilizadas como rutas de tránsito y paso por los barcos mercantes aliados durante la 1ª Guerra Mundial, dada la neutralidad española durante dicha contienda los buques mercantes podían refugiarse, y tratar de salvarse entrando en nuestras aguas a menos de tres millas de distancia desde la costa española, los comandantes de los submarinos alemanes incluían estas rutas de tránsito cercanas a las costas mediterráneas españolas y también las del mar Balear, como uno de los puntos principales de caza de buques enemigos.

EXPOSICIÓN: El mercante “Dorothy Duff” fue una de las víctimas de los submarinos alemanes, este buque era un velero tipo goleta de casco de madera y de nacionalidad británica (Reino Unido) pero originario de Nueva Escocia de la colonia británica del Canadá. El día 16 de mayo del año 1917 el mercante se encontraba surcando las aguas del Golfo de Valencia (España) y ya muy cerca de su destino, realizaba un viaje desde Liverpool cargado con un cargamento de carbón mineral con destino al puerto de Valencia, a unas 8 millas naúticas antes de llegar a su destino  fue interceptado y hundido por el ataque de un Unterseeboot alemán. El hundimiento del mercante “Dorothy Duff” lo tiene atribuido el submarino alemán U-Boot U-34 de la Kaiserliche Marine comandado por Johannes Klasing. 

- El Dorothy Duff era un velero con bandera británica,  construido en Nueva Escocia (Canadá) por el astillero TW McKinley de Falmouth (Nueva Escocia, Canadá), en el año 1906, con unas dimensiones de 186 toneladas de registro bruto y 29.9 metros de eslora por 8.14 metros de manga, y 14 tripulantes, era propiedad en el momento de su pérdida de la naviera armadora William Duff & Sons Ltd., Carbonear (Canadá).

EXPOSICIÓN DOCUMENTAL: El 16 de mayo de 1917, el Dorothy Duff un barco de la colonia canadiense de Nueva Escocia del imperio británico, en viaje desde Liverpool a Gibraltar y Valencia, donde debía seguir su viaje hacia el noroeste occidental del Mediterráneo, con destino a otros puertos de Francia e Italia. Antes de llegar al puerto de Valencia  el submarino alemán U-34 comandado por Johannes Klasing intercepto y lo hundió con 4 bombas explosivas a unas 14/15 millas de Cabo Cullera, y a unas 8 millas al sureste del puerto de Valencia. No hubo víctimas mortales. 

Periódico LA ACCIÓN, (Madrid 1916) 17-5-1917. EL «DOROTHY DUFF», INGLÉS, TORPEDEADO. Valencia, 17 (2 m.). El «Dorothy Duff», paílebot inglés, que traía de Liverpool a Valencia un cargamento de carbón, ha sido torpedeado a unas ocho millas de este puerto. El barco fue hundido con cuatro bombas explosivas. La tripulación la componían14 hombres. Por el río Júcar ha entrado un pailebot con seis náufragos del «Dorothy Duff».

ADDENDA: ADICIONES Y COMPLEMENTOS SOBRE LAS TEMÁTICAS Y MOTIVOS REFERIDOS EN EL ARTÍCULO. (POR JUAN EMILIO PRADES):

- “UNEINGESCHRÄNKTEN U-BOOT-KRIEG” (Guerra submarina sin restricciones") : El 9 de enero de 1917 la marina alemana reestableció la guerra submarina total en todos los frentes navales como medida estratégica para forzar la rendición de la Gran Bretaña, sólo se permitiría como zona neutral la costa española y un pequeño corredor de unas 20 millas que iba del Norte de Africa hasta el cabo Matapan en Grecia, todas las naves que se encontraran fuera de estas aguas podían ser atacadas y hundidas sin previo aviso.  Uneingeschränkten U-Boot-Krieg”.

(UK)- WWI: Dorothy Duff, built by T. W. McKinley, Falmouth, Nova Scotia in 1906 and owned at the time of her loss by William Duff & Sons Ltd., Carbonear, Newfoundland, was a British sailing vessel of 186 tons. On May 16th, 1917, Dorothy Duff on a voyage from Gibraltar-Valencia, was scuttled by the German submarine U-34 (Johannes Klasing), 14 miles off Cape Cullera, southeast of Valencia. There were no casualties. Nationality:    british dorothy duff, purpose: transport, type: schooner, propulsion: sailing ship, date built: 1906, tonnage: 186.03  grt, dimensions: 29.9 x 8.14 x – m, material: wood, yard no.:117164, cause lost: scuttled, date lost: 16/05/1917, casualties: 0, builder: McKinley T. W. , Falmouth (Canada), owner: Duff William,Carbonear.

(UK)- three-masted schooner "Dorothy Duff", official number 117164, gross tonnage 186, was initially known as the "Dorothy M. Porter" when built in Falmouth, Nova Scotia in 1906 by Thomas M. McKinley and registered in Windsor to Lawrence D. Shaffner of Bridgetown. In 1908 the vessel was registered in St. John's, Newfoundland to the new owner, merchant William Duff of Carbonear. It encountered a number of misfortunes under Duff's ownership. Captain George Windsor delivered the vessel to Duff at Carbonear in May, 1908. Soon after, Felix Luther was given command of the schooner. Later that year, on a voyage to Pernambuco with a load of saltfish, Captain James Newhook of Catalina with six crew members, eventually made port in Barbados after a difficult voyage, apparently having been thrown off course by a faulty chronometer. Before its next voyage, the firm renamed the schooner "Dorothy Duff", after John Duff daughter, a granddaughter of William. Michael Hoelny, John P. Horwood and Edgar Burke subsequently served as masters of the vessel. On January 23, 1917, while under the command of Captain George J. Dean, Jr., the vessel was extensively damaged in a gale en route from Carbonear to Gibraltar, again with a cargo of saltfish. While undergoing repairs at Gibraltar, the vessel suffered further damage in a storm. In May, with Dean still at the helm, the vessel finally left port for its original intended destination of Valencia, Spain. However, on May 18 the voyage was intercepted by a German submarine which captured and subsequently released the crew into a life boat, prior to sinking the "Dorothy Duff". The crew - including Dean, Arthur Nichol - mate, H.W. Powell - cook, and W. Burden, Stephen Penney and James Windsor - was picked up by a Spanish coastal vessel and landed near Valencia. From there they returned to Gibraltar, finding passage on a liner bound for Saint John, New Brunswick. They arrived home about six months after their departure from Carbonear.

(UK)- Custodial History: The photographs were owned by Norma Godden, formerly of Harbour Grace, Newfoundland. Collector:   Norma Godden. Source Donor:    Norma Godden. Collection Title: Munn-Godden Collection.

(ES) La goleta de tres mástiles "Dorothy Duff", con número oficial 117164, y un tonelaje bruto 186, fue conocido inicialmente como "Dorothy M. Porter" cuando fue construido en Falmouth, Nueva Escocia en 1906 por  el astillero de Thomas M. McKinley y registrado en Windsor a Lawrence D, Shaffner de Bridgetown. En 1908 el buque fue registrado en St.John's, Newfoundland al nuevo dueño, el naviero William Duff de Carbonear. Este buque protagonizo una serie de desgracias bajo la propiedad de Duff. El capitán George Windsor entregó el buque a William Duff en Carbonear en mayo de 1908. Poco después, Félix Luter recibió el mando de la goleta. Más tarde ese año, en un viaje a Pernambuco con una carga de pescado salado, el capitán James Newhook de Catalina con seis miembros de la tripulación, eventualmente hizo puerto en Barbados después de un viaje difícil, al parecer haber sido desviado por un cronómetro defectuoso. Antes de su próximo viaje, la firma renombró a la goleta "Dorothy Duff", el nombre de una hija o nieta de William Duff . Michael Hoelny, John P. Horwood y Edgar Burke sirvieron posteriormente como amos del buque. El 23 de enero de 1917, mientras navegaba bajo el mando del capitán George J. Dean Jr., el buque fue dañado extensamente por un temporal en el camino de Carbonear a Gibraltar, con una carga de "saltfish" (pescado salado). Mientras se realizaban las correspondientes reparaciones en Gibraltar, el buque sufrió más daños durante una tormenta. En mayo de 1917, con el capitán George J. Dean al timón, el buque finalmente salió del puerto de Gibraltar para su destino original previsto del puerto deValencia en España. Sin embargo, el 18 de mayo el viaje fue interceptado por un submarino alemán que capturó y posteriormente liberó a la tripulación embarcados en un bote salvavidas, antes de hundir la "Dorothy Duff". La tripulación - incluyendo George J. Dean Jr., y los marineros Arthur Nichol, H.W. Powell -cocinero-, W. Burden, Stephen Penney y James Windsor, la tripulación de la "Dorothy Duff" fue recogida por un buque costero español y aterrizaron cerca de Valencia. De allí volvieron a Gibraltar, encontrando el paso en un trazador de líneas con destino a Saint John's, New Brunswick (San Juan). Llegaron a casa unos seis meses después de su partida de Carbonear.

Imágenes, historia de custodia: Las fotografías fueron propiedad de Norma Godden, y anteriormente lo fueron de Harbour Grace, Terranova. Coleccionista: Norma Godden. Fuente Donante: Norma Godden. Título de la colección: Munn-Godden Collection. Fuente Maritime History Archive Public Photo Catalogue "Dorothy Duff".

(Relator J.E.P.B. 2015).

BIBLIOGRAFIA, WEBGRAFÍA Y FUENTES DOCUMENTALES:

Prades Bel, J.E. (2013): Historia naval/Historias del mar//Patrimonio HistóricoWord War I: Hundimiento del buque artillado Medjerdá . Mispueblos.2013.- Prades Bel, J.E.(2013): Historia naval/Historias del mar//Patrimonio Histórico/Word War I: Hundimiento del buque mercante Lefkosia (11-5-1917). Mispueblos.2013.- Prades Bel, J.E.(2013): Historia naval/Historias del mar//Patrimonio Histórico/Word War I: El comercio del carbón por vía marítima.- Prades Bel, J.E.(2013): Oriana y Prudenza, buques hundidos por U-35 en el Golfo de Alicante. Historia naval/ historias del mar/ patrimonio histórico/ World War I.-http://www.uboat.net- Prades Bel, J.E.(2013): U-156, (30-12- 1917) hundimiento del vapor español Joaquin Mumbrú de matrícula de Barcelona . Historia naval/ Historias del mar. - Prades Bel, J.E. (2013): U-70 en la costa de Galicia, ataque de un submarino alemán al buque noruego TYRA (22-12-1916). Historia naval/ Historias del mar/ Patrimonio Histórico.-http://www.wrecksite.eu- Prades Bel, J.E.(2013): U-64 en el Golfo de Alicante, hundimiento del buque S.S. OWASCO (10-12-1917).  Historia naval/ Historias del mar- Prades Bel, J.E. (2013): U-34 en el Golfo de Alicante, hundimiento del mercante artillado británico S.S. CASPIAN (20-5-1917). Historia naval/ Historias del mar. - Prades Bel, J.E. (2013): U-47 en el Golfo de Cádiz, hundimiento del pailebot U.S. FRANCES M. (18-5-1917). Historia naval/ Historias del mar/ Patrimonio Histórico/ World War I.Publicación Mis Pueblos, 2013. - Hough., R. (1983): La Gran Guerra en el mar. 1983. - Spiegel, Adolf von KGE (1919): U-boat 202. 1919. - Prades Bel, J.E.(2013): U-157 en la costa de Africa, hundimiento del buque danés HULDA MAERSK (10-1-1918). Historia naval/ Historias del mar/ Patrimonio Histórico / World War I. Publicación Buques Mercantes, 2013. - Prades Bel, Juan E.(2012): “Grete un buque danés hundido en el cabo de Oropesa por HMS Torbay World War II ”.Edit. Bubok. - Hocking C., Dictionary of Disasters at Sea during the Age of Steam. - Lloyd's register 1914. - Prades Bel, Juan E. (2012): "Enfrentamiento naval el Medjerda y el U-34 en el Cabo de Oropesa...". Periódic el7Set, mayo 2012. - Lloyd´s of London, Lloyd´s Book Of House flags And Funnels - Lloyd's Lloyds Register of Shipping 1916 - 1917. Volume 2 Steamers Only -Lloyd's Register of Shipping 1912 / 1913 / 1914 -Prades Bel, Juan E.(2013):Hundimiento en la Atmella del buque noruego Gratangen http://www.foro-ciudad.com/tarragona/lametllademar/documento-56909.html -Prades Bel, Juan E.(2013):U-boot157 en la costa de Africa, hundimiento del buque danés Hulda Maersk. -Prades Bel, Juan E.(2013):Goleta Spinaway hundida en la costa de la muerte, frente a cabo Vilano/ vilán (Galicia). http://www.forociudad.com/lacorunacamarinasdocumento-56918.html.

Prades Bel, J.E. (2015): Inventory sheet, fighting-battles WWI: “U-52- Ansgar,1917”. -Prades Bel, J.E. (2015): Inventory sheet, fighting-battles WWI: “U-35- Humberto,1918”. - Prades Bel, J.E. (2015): Inventory sheet, fighting-battles WWI: “U-34-Quinto,1916”. - Prades Bel, J.E. (2015): Inventory sheet, fighting-battles WWI: “U-35-Samos,1916. - Prades Bel, J.E. (2015): Inventory sheet, fighting-battles WWI: “U-34- Germaine,1916”. - Prades Bel, J.E. (2015): Inventory sheet, fighting-battles WWI: “U-64-Ferrona,1917”. - Prades Bel, J.E. (2015): Inventory sheet, fighting-battles WWI: “U-64- Caprera, 1918”. - Prades Bel, J.E. (2015): Inventory sheet, fighting-battles WWI: “U-34- Dorothy duff, 1917”.
ARCHIVO FOTO-IMAGEN:

Dorothy Duff, barco hundido en la costa de Cullera. 

Fuente: mun.ca, Maritime History Archive Public Photo Catalogue.




domingo, 17 de noviembre de 2019

BATALLA DE LEPANTO DE 1571.


HISTORIAS DEL MAR:
Por JUAN EMILIO PRADES BEL 

EL COMBATE NAVAL DE LEPANTO, CRÓNICA HISTÓRICA DE FLORENCIO JANER DE 1856.

INTRODUCCIÓN:
EXPOSICIÓN DOCUMENTAL: Gaceta de Madrid: núm. 1437, de 10/12/1856, página 4.
HISTORIA POR JANER. EL COMBATE NAVAL DE LEPANTO.
Autor: Don Florencio Janer, año 1856.
(Conclusión.) IV. Hallábase ya el sol en mitad de su curso el domingo 7 de Octubre de 1571 , cuando los primeros cañonazos que en demanda y aceptación de combate dispararon cada una de las dos poderosas armadas, pusieron en activo movimiento á los combatientes y á los miserables remeros , que encadenados y obedeciendo al terrible látigo de los cuatralvos de las galeras, iban á ser mudos testigos de una pelea la cual, por el ímpetu con que se adelantaban las naves y por los sañudos motivos que las reunían en aquellas aguas, tenía trazas de ser sangrienta y de fatales consecuencias. Al encaminarse al combate advirtió D. Miguel de Moneada al austríaco, que en aquel día se celebraba con mucha devoción la fiesta de Nuestra Señora de los Remedios en la iglesia de los Trinitarios de Valencia, y como aquel Príncipe era tan devoto de la Madre de Dios, se encomendó á ella con fervorosa piedad, y lleno de valeroso ánimo entusiasmó con su ejemplo á los que le rodeaban, dejando todos en manos del Altísimo el buen éxito de la empresa. Turbó por de pronto al Doria el venir la mayor parte de la armada enemiga sobre su escuadra y extremo del frente de batalla en que iba, estando los otros tan apartados de él, que atentos al enemigo propio que tenían delante, no sé acordarían de socorrerle. Con este intento Aluch Alí, para darle por proa y popa, llevaba su cuerno á lo alto porque tomando más espacio, pudiese con facilidad embestir superior en más de la mitad de galeras. Pero el Doria, diestro en artificios navales, enderezó contra su nave saliendo al mar, encaminando sus consejos y hechos según los del astuto corsario. Así que estuvieron á tiro de cañón, las seis galeazas venecianas descargaron su artillería sobre la armada enemiga y la desordenaron, haciendo en ella tanto estrago que, maltratadas algunas galeras, fueron poco á poco á fondo. Tan terrible ímpetu debió ser evitado desde luego por los turcos que, para eludir la lluvia de balas que caía sobre ellos, dividieron su armada en muchas escuadras, y juntándose otra vez, acometieron con una feroz gritería: por su parte los de la Liga recibieron el ataque con mucho ruido de trompetas. Las naves Capitanas, y á su ejemplo las galeras, embistiéronse unas contra otras con arrojo sin igual. Grande era el estruendo de la artillería y arcabucería. El humo de la pólvora formaba una espesa niebla que oscureció enteramente el sol cuál si fuese de noche, y puede decirse que en espacio de hora y media no se conoció ventaja alguna por ninguna parte, habiendo ambas trabado la pelea más acérrima y sangrienta que se haya visto. La batalla se había empezado por la escuadra del Barbarigo, quien arremetió con sus galeras peleando con furioso esfuerzo. El de Austria, conociendo cual era la nave de Alí por las banderas que traía, mandó al Comité Real embestir contra ella, y aferradas fuertemente, comenzaron un terrible combate, como si tomaran á su cargo todo el riesgo de la victoria ó de la pérdida. Venían con el turco otras siete galeras de las principales que acudieron también sobre el austríaco, y á la popa de la galera Real de este seguía la Capitana del Comendador mayor de Castilla, y á cada lado las galeras Capitanas del Papa y venecianos; de manera que puede asegurarse fue el centro de las armadas el sitio donde la pelea era más brava, y más triste y lastimoso el espectáculo que se ofrecía á la vista. «Jamás se vió batalla tan confusa, dice Cabrera, trabadas las galeras una poruña, y dos y tres con otra, como les tocaba la suerte, aferradas por las proas, costados, popas, proa con popa, gobernando el caso. El aspecto era terrible por los gritos de los turcos, por los tiros fuego, humo, por los lamentos de los que morían. El mar vuelto en sangre, sepulcro de muchísimos cuerpos que movían las ondas, alteradas y espumantes de los encuentros de las galeras, y horribles golpes de la artillería, de las picas, armas enastadas, espadas, fuegos, espesa nube de saetas como de granizo, volviendo erizos y espines los árboles, entenas, pavesadas y vasos. Espantosa era la confusión, el temor, la esperanza, el furor; la porfía, tesón, coraje, rabia, furia; el lastimoso morir dé los amigos, animar, herir, matar, prender, quemar, echar al agua cabezas, piernas, brazos, cuerpos, hombres miserables, parte sin anima, parte que exhalaba el espíritu, parte gravemente heridos, rematándolos con tiros los cristianos. A otros que nadando se arrimaban á las galeras para salvar la vida á costa de su libertad, y aferrando los remos, timones, cabos, con lastimosas voces pedían misericordia, de la furia de la victoria arrebatados, les cortaban las manos sin piedad, sino pocos en quien tuvo fuerza la codicia, que salvó algunos turcos.» Mas á las dos horas escasas de pelea, rechazados los españoles de la Real enemiga por tres veces consecutivas con gran mortandad de ambas partes, fue el Almirante Alí herido en la frente de un balazo, y renovando aquellos el combate, derribaron y destruyeron cuanto se les oponía delante, pudiendo D. Juan de Austria dar el grito de victoria. Debióse gran parte de ella á los esfuerzos de D. Lope de Figueroa, D. Miguel de Moneada y D. Bernardino de Cárdenas, que socorrían el combate según les tocaba, pagando el último asaz caro su valor; pues herido de un esmerilazo que le dio en la rodela sin pasarla, fue derribado y quebrantado mortalmente. D. Juan en el estanterol ordenaba desahogadamente, asistido del Conde de Priego, D. Luis de Córdoba, D. Rodrigo de Benavides, D. Juan de Guzmán, Rui Diaz de Mendoza, D. Felipe de Heredia, y por bajo del estanterol gobernaban la galera Real Gil de Andrade y Juan Vázquez Coronado. Un historiador afirma que al tiempo que un español se aceleraba á llevar al austríaco la cabeza de Alí, fue arrojado al mar; pero otros muchos aseguran que se clavó en la punta de una lanza para que fuese vista de todos, y este unánime testimonio, dice un escritor, parece digno de mayor crédito. Al propio tiempo fue entrada y ganada la galera de los hijos de Alí, y cautivados los dos por el Comendador mayor, contando el uno 17 años y el otro solo 13. Un gran clamor de los que con ánimo alegre proclamaban ya la victoria, los sonidos de los instrumentos bélicos, los alaridos de los combatientes, los áyes de los moribundos y maldiciones de los vencidos, que ya no procuraban otra cosa que ponerse en salvo, formaba todo el más terrible y horroroso espectáculo. Peleábase, empero, todavía por los venecianos intrépidamente en el ala derecha, hasta que herido el Barbarigo en un ojo por una saeta, abatiéronse los ánimos de tal suerte, que su galera hubiera sido apresada por los turcos, si no la socorriera el Marques de Santa Cruz, quien, rehaciendo la pelea, cambió la fortuna, pues se apoderaron de muchas galeras enemigas, huyeron otras hacia tierra, encallaron 20 en la playa, las cuales, abandonadas de sus tropas, fueron incendiadas después por los vencedores. Doria, que en el ala izquierda hacia frente á Aluch-Alí para pelear, había extendido su escuadra separada de la armada con el fin de evitar que le rodease el enemigo. Más este, que no podía sufrir el nutrido fuego de las galeazas, se apartó algún tanto del sitio de la pelea, hasta que, acometiendo luego de improviso algunas galeras dispersas de la Liga, pudo ensañarse en ellas y causar grande estrago en su gente. Viéronse envueltas en esta estratagema 12 galeras que quedaron apresadas, y la Capitana de Malta fue tan maltratada á pesar de los heroicos esfuerzos de valor que hicieron los que la montaban, que perecieron casi todos sus soldados con 50 caballeros y su Capitán Justiniani, recibió muchas heridas y perdió la bandera. Quizás las hubiera remolcado todas consigo Aluch-Alí, pasando á cuchillo el resto de sus tripulaciones, si no hubiera abandonado la presa por ver iba contra él la escuadra del Doria, y así, evitando al propio tiempo la pelea, se echó á huir en alta mar. Ocho galeras sicilianas, al mando de Don Juan de Cardona, le salieron al encuentro valerosamente para castigar tanta audacia, y ya iba á trabarse una pelea en que el Cardona hubiera perecido sin remedio por ser muy inferior en fuerzas, cuando el turco redobló su fuga á vela y á remo, dejándolo libre para evitar fuera sobre él la armada vencedora del austríaco. Y en verdad fue de sentir no pudieran darle alcance los vencedores, porque entonces pocos hubieran sido los enemigos que no hubieran quedado muertos ó prisioneros; pues la á primera voz de victoria que dieron los de la- Liga, redoblando los sonidos de sus instrumentos marciales, que con la gritería de los turcos y el estampido de los arcabuces, poblaban el aire de un pavoroso estruendo, decayó el ánimo de los soldados de Selim, y se multiplicó el esfuerzo de los cristianos. Aun los mismos de estos que iban encadenados al remo en las galeras otomanas, volviéronse contra sus opresores sirviéndoles de armas lo primero que les venía á mano, encontrándose así aquellos con encarnizados enemigos dentro de sus propias naves; y también los forzados de la Liga, desferrados por sus Capitanes, compraron, dice un historiador, el salir de servidumbre vil y fatigosa con las muertes de los bárbaros en cuyas galeras, llevados de la promesa de sus Generales y deseo de robar, saltaron furiosamente. «Los turcos), aunque de todas partes, heridos con mala ventura, alargaron la batalla hasta el fin del día, siempre furiosa y terrible por la esperanza de una parte y la desesperación de otra. Metíanse en las galeras á recibir la muerte antes que rendir las vidas, ciegos del furor, locos de rabia; vista miserable y espantosa.» Triste fin de gente valerosa, que no la merecieran tan desgraciada, si sus crueldades pasadas no hubieran puesto de parte del cristiano y justo el brazo invencible de la Omnipotencia divina. La noche puso fin á la batalla, que, según unos, había comenzado á las once ó á las doce del mediodía, y según otros á la una en punto de la tarde. Durante toda ella fueron saqueadas las naves enemigas, en las cuales se encontró gran cantidad de oro y plata en moneda, preciosos vestidos y otras cosas de valor, no cesando la matanza de enemigos; pues puede decirse no tanto fue batalla como carnicería. A la mañana siguiente pudo reconocerse bien á las claras el estrago causado por las armas: teñidas en sangre las aguas del mar sostenían infinidad de antenas, mástiles, cadáveres y todo género de instrumentos navales. Asegúrose que llegó á 35,000 el número de los turcos muertos en el combate, abrasados y sumergidos. La armada vencedora perdió 17 galeras y 7,756 hombres, y de los enemigos fueron hechos cautivos 7,920, perdiendo 167 naves. De estas se apresaron 117 galeras, de galeotas y fustas 13, tocando á los vencedores 117 cañones, 17 pedreros con 256 piezas menores y 3,486 esclavos. En una palabra, quedaron los turcos completamente derrotados, y el día 7 de Octubre recibió la cristiandad entera satisfacción completa de los horrendos ataques que hasta allí había sufrido del solio otomano. No tardó D. Juan de Austria en enviar la feliz nueva al Rey D. Felipe II con D. Lope de Figueroa, al santo Pontífice con el Conde de Priego, y á los venecianos con D. Pedro Zapata, Gentil-hombre de su Cámara. Recibieron después las relaciones circunstanciadas de la batalla, el nombre y número de los muertos y heridos, los más heroicos hechos de armas, y los galardones que merecían todos los combatientes, porque en valor en el pelear y en ánimo para vencer, no hubo diferencia entre españoles y romanos, alemanes y venecianos. Todas las naciones, dice Cabrera, pelearon como leones. Así fue en efecto, y Bun- que el número de cristianos muertos, contando los que fenecieron después por la mala curación de las heridas envenenadas, no fué exorbitante, sino muy al contrario incomparable con el de los turcos que fenecieron, prueba claramente que hubo choques y abordajes tremendos, donde la fortuna mudó no pocas veces de parte. Hasta el mismo D. Juan de Austria salió herido sin saber cómo, de una cuchillada. También selló con su sangre la victoria el héroe-autor, el ingenio de los ingenios, la gloria y el desdoro de España al mismo tiempo, en fin, el inmortal Miguel de Cervantes Saavedra. (1) Tal fue el combate naval de Lepanto. Pero suceso tan importante, victoria tan completa y memorable, nos produjo los resultados que eran de esperar, porque las desavenencias debilitaron á los vencedores. Por de pronto se resintió el Duque de Florencia, no cumpliéndose con él conforme lo capitulado con Su Santidad, y dieron que temer á Felipe II, los movimientos políticos de Flandes y Francia. Receloso de suyo este último de cualquier poder que pudiera hacer sombra á su autoridad, opúsose desde luego á que admitiera D. Juan de Austria la corona Real con que le brindaban los cristianos de Albania y Macedonia, y el General de Venecia no accedió á la expedición que propuso el vencedor contra los Dardanelos; En medio de estas demoras se aplazó una nueva expedición para la siguiente primavera, desconociendo las fuerzas del imperio turco , puesto que se creía habían quedado, con la derrota de Lepanto, imposibilitados para largo tiempo. Pero sucedía todo lo contrario. Perdió, sí, el Imperio otomano sus más aguerridas tropas y sus mejores naves en el combate del 7 de Octubre, mas no era nación tan pobre ni tan insignificante que no pudiese levantar en corto espacio de tiempo nuevos ejércitos con nueva y poderosa armada. Hé aqui por qué reanimados los turcos, cuando el Embajador de Venecia se llegó á pedir audiencia al Gran Visir, fue recibido con las siguientes altaneras palabras: — ”Sin duda vienes á escudriñar hasta dónde llega nuestro desaliento, tras el desmán que acabamos de padecer, pero ten desde luego entendido que media grandísima diferencia entre vuestros quebrantos y los nuestros. Al quitaros un reino, venimos á cercenaros un brazo y vosotros, al dispersar nuestra escuadra, no habéis hecho más que afeitarnos. El brazo quitado ya no retoña, pero la barba rapada asoma luego con nueva pujanza…”, y efectivamente, no estuvo por demás semejante contestación, pues durante el invierno posterior á la batalla de Lepanto, que lo pasaron los de la Liga en despachos, pareceres y contestaciones, construyeron los turcos en los astilleros de Constantinopla, sin el menor aparato, 150 galeras y ocho galeazas, presentándose por Junio del año 1572 con una armada de 250 naves. Tan grandiosas fuerzas no pudieron menos de intimidar á los venecianos, acaso por la cercanía del turco, y por creer llevarían en su ira la mayor parte, por lo cual pidieron la paz y la firmaron con tales condiciones, que más bien parecía eran ellos los vencidos, y no los que habían coadyuvado en la célebre victoria de Lepanto. El Pontífice, sin embargo, continuó en la Liga, y al saber Felipe II la separación de los venecianos, conformóse con su acostumbrada serenidad, y aseguró á Pió quedaba siempre á su cargo contrarrestar á los enemigos del nombre cristiano, y escudar todos los pueblos católicos. Con sin igual donaire tomaba también el valeroso D. García de Toledo la 'noticia del comportamiento de venecianos, pues refiriéndose á ella escribía desde Nápoles á 8 de Abril de 1573. «Pues Dios ha sido servido que la Liga no dure, esto debe ser lo que más conviene á su servicio, y por este camino nos debe querer dar mayores victorias que las pasadas contra sus enemigos; y habiendo sido el no durar cosa antevista, antes que se supiese, no hay para qué espantarnos de ello, con que quedemos amigos como antes, que esto á mi parecer conviene, y que cada uno atienda á atar su dedo.» Parecía que de todos modos debiera sacar la España algún fruto de aquella famosa batalla que conmovió el mundo, y cuyo nombre suena aun hoy día con admiración y respeto en todos los labios. ¿No hubiera sido fácil la conquista de las costas y plazas fuertes africanas bañadas por el Mediterráneo, quedando D. Juan de Austria por soberano de todas ellas? Tan lejos de esto, al poco tiempo surcaban ya de nuevo todos los mares poderosas escuadras turcas, sufriéndose de nuevo sus terribles y continuados embates. Y sin embargo, las consecuencias del combate naval de Lepanto hubieran podido ser de excelentes resultados, no solo para España y para las Potencias que entraron en la Santa Liga, sino también para todas las naciones de Europa. Si se hubiese dado otro sesgo á las disposiciones que se tomaron después de una victoria de tan colosales medidas; si se hubiese utilizado el pavor que quedó en el pecho de los turcos al sufrir derrota tan completa; si se hubieran orillado intereses mezquinos y recelos infundados , que hacían sombra á las miras nobles, patrióticas y desinteresadas del vencedor de Lepanto; si los efectos instantáneos que produjo aquella célebre jornada, efectos físicos y morales de grande consideración , no solo sobre el Imperio turco, sino también sobre las demás coronas de Europa, émulas de la de Felipe II, se hubiesen aprovechado de otra manera; si, en fin , hubiera mareado D. Juan de Austria sobre Constantinopla , apoderándose de ella y dado al través con la Potencia otomana , brindando á la Grecia entera con su libertad, y ondeando el pendón castellano en las vastas regiones dominadas por la media luna, otras hubieran sido las consecuencias de aquel tremendo combate, otros sus ventajosísimos resultados. Atravesáronse con todo, pareceres diversos después de la victoria; temió quizá Felipe II el engrandecimiento de su hermano; y no acordando la Liga una conquista general del Imperio derrotado en Lepanto, tuvo Selim tiempo para rehacerse y más tiempo la discordia para sembrar cizaña entre las Potencias coligadas. No obstante, á pesar de esto, el combate naval de Lepanto ocupará siempre una de las más brillantes páginas de la historia de España. 
- “No fue Cervantes el único escritor español que se halló en la célebre jornada del 7 de Octubre de 1571. Estuvo también Cristóbal de Virués, é igualmente tomaron parte en ella Gerónimo Corte-Real, caballero portugués, á quien hemos tenido presente, y Gerónimo Torres Aguilera, que habló del mismo combate en una Crónica y recopilación de varios sucesos impresa en Zaragoza en 1579”.

ADDENDA, a
diciones y complementos sobre las temáticas y motivos referidos en el artículo (Por Juan E. Prades):

- CRISTÓBAL DE VIRUÉS (Valencia, 1550 – óbito Valencia, 1614) fue un militar, dramaturgo y poeta épico español del Siglo de Oro. Fue de familia distinguida; su padre, Alonso de Virués, fue un médico amigo del humanista Luis Vives. Sus hermanos fueron personas relevantes de la vida intelectual valenciana: Jerónima fue una experta latinista; Francisco fue poeta y doctor en teología; y Jerónimo, médico y poeta, perteneció a la Academia de los Nocturnos. El mismo Cristóbal de Virués fue apreciado no sólo en Valencia, sino también por algunos de sus contemporáneos de la Corte, como Agustín de Rojas, Lope de Vega, y Miguel de Cervantes. Cervantes elogió su heroísmo en el Canto del Turia y alabó su poema épico El Monserrate en el escrutinio de la biblioteca de Don Quijote; también lo incluyó en el llamado "Canto de Calíope" en el último libro de La Galatea y en Viaje del Parnaso. Con Lope de Vega se relacionó cuando permaneció desterrado en Valencia, periodo durante el cual Lope de Vega absorbió y elaboró aspectos del teatro valenciano que le llevarán a la creación de la comedia nueva. Cristóbal de Virués siguió la carrera militar, luchó en la batalla de Lepanto y en Milán, y se retiró con el grado de capitán a su ciudad natal en 1586.


miércoles, 2 de octubre de 2019

HUNDIMIENTO DE UNA GOLETA INGLESA EN AGUAS DEL CABO DE OROPESA


GENTES, COSTUMBRES, TRADICIONES, HISTORIAS, PATRIMONIOS Y PAISAJES DE LA PROVINCIA DE CASTELLÓN:
Por Juan E. Prades.
HISTORIAS DEL MAR:
- COMBATE NAVAL FRENTE A OROPESA DEL MAR DE LA GUERRA ANGLO-ESPAÑOLA (1804-1809).
- HUNDIMIENTO DE UNA GOLETA INGLESA, 24-4-1805.
Punta del cabo de Oropesa del Mar.
ESCRIBE: JUAN EMILIO PRADES BEL
   En las páginas 389 y 390 de la Gaceta de Madrid publicada el día 5 de mayo del año 1805, se daba cuenta de un combate naval de las guerras napoleónicas sostenido, en aguas del cabo de Oropesa, entre guardacostas españoles con base en Valencia, al mando del teniente de navío Manuel Moscoso Peñaranda y una goleta corsaria británica, a la que, tras batirla con fuego de cañón, se ocupó al abordaje, capturándose 28 prisioneros, de los que 6 quedaron heridos; otros 28 resultaron muertos. Por parte española, sólo hubo que lamentar dos muertos y algún herido. El corsario inglés, que contaba con 8 cañones de calibres 12, 10 y 8, se fue a pique en aguas del cabo de Oropesa, como resultado de los disparos recibidos.  
 El texto de la Gaceta es una carta e informe oficial de los hechos, y textualmente dice así (sic):  “El Teniente de Navío D. Manuel Moscoso Peñaranda ha dado cuenta al Excelentísimo Sr. Generalísimo Príncipe de la Paz, del combate que sostuvo el día 27 de abril, contra una goleta inglesa, en las aguas de cabo Oropesa, de la costa de Valencia, en los términos siguientes: "Excmo. Sr.: Por disposición del Capitán General de este Reyno di la vela de esta rada de Valencia con la división de guardacostas de mi mando el día 23 de abril para perseguir varios corsarios ingleses que se supo cruzaban entre las cabos de Canet y Oropesa. Hice las maniobras que me parecieron convenientes para no ser visto, y a las 12 de la noche me puse en derrota, por si al amanecer podía ponerlos entre la tierra y la división. Al rayar el día del 24 avisté una embarcación tres leguas al sur del cabo Canet, y la di caza con toda la división. A las 6 de la mañana, estando a tiro, afirmamos nuestras banderas largando ella la inglesa y se le empezó a batir. El enemigo iba en huida haciéndonos fuego por la popa y los costados, hasta que puesto a tiro de fusil hice la señal de abordarle, lo que se “executó” de 9 y media a 10, y quedó rendido. Tenía varios balazos a la lumbre del agua, y a pesar de las providencias que se tomaron para salvar el buque, se fue a pique a la hora de marinado, y tuve que recoger su gente. Esta embarcación era una goleta inglesa de 8 cañones, de los calibres de 12, 10 y 8, coronada de obuses y pedreros. Su tripulación consistía en 56 hombres, de los cuales murieron 28 en el combate, y 6 fueron heridos. Por nuestra parte tuvimos dos muertos y algunos heridos levemente. Participole a V. E. en cumplimiento de mi deber, poniendo en su alta consideración los Oficiales de guerra de los buques de mi mando se han portado con bizarría, y la tropa y tripulación con espíritu y serenidad en ese obstinado combate."
Gaceta de Madrid: núm. 36, de 03/05/1805, páginas 387 a 390.

ADDENDA:
LA GACETA DE MADRID, fue una publicación periódica oficial editada en la ciudad española de Madrid desde el año 1697 hasta 1936. 
LA GUERRA ANGLO-ESPAÑOLA DE 1804 A 1809:
La guerra anglo-española (1804-1809) fue un conflicto que enfrentó a España, con el apoyo de Francia, contra Gran Bretaña. La contienda se enmarca en las Guerras Napoleónicas. La guerra comenzó tras la batalla del cabo de Santa María, cuando una flota británica atacó en tiempo de paz a una escuadra española de cuatro fragatas que transportaban caudales y mercancías desde América. Uno de los buques fue hundido y el resto fue apresado. El conflicto finalizó formalmente en enero de 1809 con la firma de un tratado de paz y alianza entre el Gobierno británico y la Junta Suprema Central que gobernaba España en oposición a la ocupación francesa, aunque las hostilidades habían finalizado el año anterior con la intervención británica a favor de la Junta en su lucha contra los ejércitos napoleónicos. La principal consecuencia fue, de acuerdo con algunas opiniones, la pérdida de la posición como potencia naval hegemónica por la derrota sufrida contra Inglaterra en la batalla de Trafalgar de 1805. El 14 de diciembre de 1804 España declaró formalmente la guerra a Gran Bretaña. Las primeras operaciones tenían como propósito ayudar a Francia en su plan de invasión de Gran Bretaña. La flota hispano-francesa debía distraer a los buques británicos para permitir a los ejércitos napoleónicos cruzar el canal de la Mancha. Sin embargo, las derrotas aliadas en Finisterre (22 de julio de 1805) y Trafalgar (21 de octubre de 1805) hicieron fracasar los planes de Napoleón. Entre 1806 y 1807 Gran Bretaña atacó las posesiones españolas del Río de la Plata, en Sudamérica. En 1806 Buenos Aires llegó a ser ocupado por los británicos durante 45 días y en 1807 cayó Montevideo. Sin embargo, estas invasiones lograron ser rechazadas por las tropas del virreinato y gracias al apoyo de la propia población, que se levantó contra los invasores. En 1807 Manuel Godoy acordó con Napoleón, por el Tratado de Fontainebleau, dejar libre paso por España a tropas francesas para invadir conjuntamente Portugal, aliado de los británicos. Sin embargo, las tropas francesas tomaron posiciones en las principales ciudades españolas. En marzo de 1808, como consecuencia del motín de Aranjuez, el rey Carlos IV de España abdicó en su hijo, Fernando VII. En mayo del mismo año, las sucesivas abdicaciones de ambos monarcas en Bayona en favor de Napoleón provocaron la llegada al trono de José Bonaparte, hermano del emperador. Sin embargo, con los levantamientos populares contra los franceses y la negativa de las instituciones españolas a reconocer la renuncia de Fernando VII (el Consejo de Castilla invalidó las abdicaciones el 11 de agosto) dio comienzo la Guerra de la Independencia Española. La guerra con Francia convirtió en aliados a los británicos, pero España y Gran Bretaña aún no habían firmado la paz. Por ello, la Junta Suprema Central encargó a Juan Ruiz de Apodaca, como ministro plenipotenciario ante Gran Bretaña, las negociaciones de paz. Finalmente, el 14 de enero de 1809 se firmó el tratado por el que, además, se acordaba la alianza hispano-británica contra Francia.
BIBLIOGRAFIA:
- Gaceta de Madrid: núm. 36, de 03/05/1805, páginas 387 a 390.
- wikipedia. Guerra anglo-española (1804-1809.